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Nueva escena de una obra que se alarga cuando menos te lo esperas, las dos primeras escenas son del 2006. Aquí está la nueva escena, la 3ª “Cristine”. Para el que no tuvo la suerte de leerla hace 4 años he copiado la escena 1 y 2. Disfruten.

Arizona.

 

Escena 1. La llamada de Jack.

Cuenca, 26 de Abril de 2006,  2.00 am.

El hijo, el nieto, la nuera, el silencio y su mujer, todos alrededor en la hora de la muerte. Una habitación pequeña, una cama antigua, la luz procede de una pequeña lámpara encima de una mesita de noche.

Abuelo: Maldita sea, ¿dónde lo guardé? Hijos de puta, mira debajo de ese abrigo nene – dirigiéndose a su nieto – y dame la caja que hay debajo.

El nieto, consciente de su protagonismo en ese momento importante en lo que podía ser la muerte de su abuelo  corre como un demonio hacia el objetivo.

Hijo: ¿Qué buscas papá?

Abuelo: ¡Cállate! mierda, hijos de puta. ¡Aquí está! – grita sacando un pequeño papel de estrazo – toma este número y llama, ¡corre!

Hijo: Papá, esto no es un número de teléfono.

Abuelo: ¿Cómo tuvimos un hijo tan gilipollas?

La mujer apretando los ojos agarra la colcha soltando un suspiro.

Abuelo: Es un número de Arizona, llama.

Hijo: ¿Qué hay en Arizona?

Abuelo: Nunca lo sabrás porque has sido, eres y serás un gilipollas.

La nuera, agarra al hijo y lo lleva arrastrando a la sala de estar donde aguardan los otros parientes.

Nieto: ¡Abuelo, yo llamo!

Abuelo: Toma, llama tú. ¡Llama! 

Hijo: Llévatelo, no vas a llamar, yo llamaré.

Abuelo: ¡Fuera de aquí gilipollas!, – grita el abuelo mientras golpea con su bastón en la cómoda – ¡Fuera de aquí gilipollas!

La mujer, llorando, sale corriendo de la habitación junto con la nuera.

Abuelo: Ven aquí chaval, llama a este número y pregunta por Jack.

El hijo desiste y decide dejar que todo siga su ritmo.

El nieto coge el teléfono y marca.

Nieto: ¿Está Jack?…vale, aquí, se está muriendo…

Abuelo: ¡No me estoy muriendo, no hagas caso de lo que te digan!

Se escuchan risas desde la otra parte del teléfono. El nieto le pasa el teléfono al abuelo como obedeciendo una orden.

Abuelo: Maldito hijo de puta, ¿cómo has sabido que…? ¿Ahora mismo? ¿Y la gorda?…Con el gilipollas y su hijo, sí podemos sacar algo bueno de él. Abre ese cajón nene – dirigiéndose al nieto – dame la pistola.

Hijo: Papá, por favor, dame la pistola.

Abuelo: Maldito gilipollas, si Jack estuviera aquí ya te habría sacado las tripas como si fueras un barbo.

Hijo: ¿Quién es Jack?

El intento de conversación del hijo para tratar de hacerse con la pistola queda interrumpido.

Abuelo: ¡Dale metralla a la furcia! ¡Dale metralla a la furcia!

La mujer y la nuera aparecen en la habitación. El abuelo dispara al techo su Colt.

Nieto: Sí, ¡Dale metralla a la furcia! ¡Dale metralla!

El nieto salta en la cama mientras su abuelo desnudo golpea a su hijo con el bastón.Nieto y Abuelo: iDale metralla a la furcia!

Escena 2. Jack.

Después de la fuga del nieto y su abuelo  a la antigua (y secreta) cabaña del río tras los incidentes en la equivocada hora de la muerte, el abuelo enseñó a su descendiente el antiguo arte de los tres vicios, el alcohol, las mujeres y las armas. Cuando el pequeño Ed… (hemos saltado la parte del cambio de nombres de manos de Jimmy, el hombre que pesca las percas con lazo, y también la parte sobre la familia. Nada importante). 
Continuamos, cuando el pequeño Ed, de 9 años, era capaz de beber tres vasos de bourbon subido a hombros de Cristine, una vieja amiga del abuelo, mientras disparaba su Colt haciendo callar a todos los indeseables hijos de puta del bar, su abuelo decidió que había que prepararse para el encuentro con Jack.

 Estado de Arizona, 21 de Octubre de 2006, 16.30 pm. En un viejo Ford Mustang descapotable, el abuelo canta una vieja canción mientras Ed se lia un cigarrillo.

“Johnnie get your gun, get your gun, get your gun, 
Take it on the run, on the run, on the run; 
hear them calling you and me; 
Every son of liberty. 
Hurry right away, no delay, go today, 
Make your daddy glad, to have had such a lad, 
Tell your sweetheart not to pine, To be proud her boy’s in line.”

Nieto: Abuelo, ¿puedes parar? quiero mear.

Abuelo: Yo he meado tres veces desde que tomamos aquella tarta, pequeño.

Nieto: Pero si no hemos parado.

Abuelo: (con grandes carcajadas) Ed, ¡tu abuelo parece una cesta después de un buen día de pesca!

Nieto: hay que joderse, yeeeeehaaaa!

Ed, se pone de pie sobre el asiento trasero y mea mientras dispara su Colt al aire, tras una calada un disparo, tras un disparo otra calada. 
El Ford toma un polvoriento camino que sale a la derecha de la carretera, han dejado la vieja ruta 66 para entrar en el rancho de Jack.

[Voz en off de Ed: El rancho era el típico de las películas americanas, de madera y una vieja furgoneta bajo un árbol cerca de la entrada. Nada más bajarnos del coche un perro, un labrador para ser más exactos, se acercó y se sentó a unos dos metros de nosotros, detrás de él una gran nube de polvo provocada por el Ford.]

Abuelo: Viejo cabrón, How is my brother?

Jack: Oh my fucking god, I haven’t enough bullets! – saliendo de la nube de polvo con una escopeta en la mano izquierda.

Los dos viejos se abrazan y continúan hablando en inglés. Ed, parado, mira fíjamente a Jack, un escalofrío le recorre la espalda a la vez que una sensación de tranquilidad.Jack: Tú debes ser el pequeño Ed, ¡ven y dame un abrazo granuja!

Ed ya no sabía si estaba abrazando a su abuelo o a Jack, eran exactamente iguales. Jack un poco más castigado por el sol pero las mismas facciones, la misma mirada y los dientes que le faltaban a uno los tenía el otro y viceversa. 

Ed: Joder! soys unos putos gemelos!

Jack: Rayos! Este niño habla como el jodido

Las palabras de Jack quedan interrumpidas por Picante, el perro, que apareció con una inmensa rata de agua en la boca y totalmente empapado.

Jack: Yeehaaa! preparemos la cena. 

Escena 3. Cristine.

7 de Julio de 2010.  Dirty Road Motel.

Ed: ¿Está Cristine? – dirigiéndose al recepcionista.

Recepcionista: ¿Quién diablos lo pregunta? Eres un pequeño mocoso, Cristine es demasiado para ti.

Ed: Cállate hijo de puta, dime dónde está Cristine o te meto una bala en tu sucia cabeza.

Recepcionista: Oh, un chico valiente buscando a una puta.

El recepcionista nota como sus pantalones se humedecen cuando el pequeño, ahora no tan pequeño Ed, le apunta al entrecejo con una Colt Peacemaker brillante, con la empuñadura de marfil tallado y en el cañón una firma: Painmaker.

Cristine: ¡Ed! ¿Qué haces aquí cariño?

Ed: ¡Cristine, rápido! El abuelo y Jack… El abuelo…

Ed rompe a llorar mientras baja su pistola. Cristine abraza a Ed acurrucando su cabeza entre sus enormes pechos.

Cristine: ¿Qué ha ocurrido, pequeño?

Ed: Están muertos, Cristine, están muertos.

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